Un cigarro,
y otro,
y otro,
y otro más.
Y siempre te espero, siempre te espero. Afuera llueve lentamente. El agua empapa la ciudad y malcría mis oídos. Estás lejos, lo sé, puedo sentirlo. Tan lejos como el lugar de donde vienen las gotas. El humo, la ventana, el olor a lluvia; extrañarte de manera insoportable. Esa canción de fondo. ¿Qué más se puede pedir?
La ciudad está gris y me gusta, me gusta cuando se parece a mi interior.

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